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Sistemas de defensa






Sistemas de defensa, defensa estratégica de un país contra un ataque militar extranjero. El concepto de defensa estratégica ha sufrido un profundo cambio durante el siglo XX debido a las nuevas armas, en particular los misiles balísticos intercontinentales (ICBM, Intercontinental Ballistic Missiles) y los misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM, Submarine-Launched Ballistic Missiles), dotados de cabezas nucleares (véase Misiles teledirigidos; Armas nucleares). Estas armas han hecho obsoletas las estrategias defensivas basadas en las fortalezas o construcciones de defensa en la costa o en las fronteras nacionales, y han dado lugar a una estrategia establecida en la disuasión más que en la destrucción de las fuerzas atacantes. La defensa activa contra misiles balísticos con armamento nuclear se ha descartado en favor de la amenaza que representa la capacidad de represalia, es decir, la aptitud de las fuerzas ofensivas (o contrafuerza) de un país atacado para sobrevivir al primer golpe de ataque y responder con un segundo golpe de contraataque. En teoría, la aptitud para lanzar un segundo golpe funciona en el sentido de inhibir el lanzamiento del ataque inicial por parte del agresor.
Esta estrategia de la disuasión, base de la política de defensa estadounidense desde la década de 1960, depende de la eficacia de una fuerza con capacidad nuclear y de la protección de esa fuerza contra un primer golpe de ataque. La fuerza con capacidad nuclear corriente consiste en una triada de sistemas de armas: bombarderos de largo alcance con misiles nucleares aire-tierra, ICBM con bases en Estados Unidos, y SLBM lanzados desde submarinos nucleares. La defensa de esta fuerza es más compleja y consiste casi por completo en sistemas de defensa pasiva, diseñados para proporcionar una alerta avanzada de un ataque de misiles, así como para proteger los misiles desplazándolos en submarinos, dispersándolos en lanzadoras móviles o resguardándolos en silos subterráneos. Hasta la ruptura de la Unión Soviética en 1991, la estrategia del Kremlin estuvo dirigida a anular la posibilidad del segundo golpe estadounidense, mediante el desarrollo de ICBM capaces en teoría de destruir los misiles estadounidenses en sus silos, el mantenimiento de un extenso sistema de defensa aérea activo contra bombarderos convencionales y la construcción de una vasta fuerza naval antisubmarina. Después de 1991 algunas de esas armas y sistemas fueron destruidos o desactivados, pero otros pasaron a estar controlados por la Comunidad de Estados Independientes o por las repúblicas ahora separadas, de forma destacada Rusia, Ucrania y Kazastán. Durante el periodo de la Guerra fría, los soviéticos desarrollaron también sistemas de defensa pasiva, entre los que se encontraban proyectos de defensa civil a gran escala que posibilitaban la supervivencia de una parte significativa de la población ante un posible segundo golpe asestado por Estados Unidos, cuya capacidad de disuasión se vería por tanto mermada.
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CONTRAFUERZA
Las fuerzas nucleares estratégicas de Estados Unidos comprenden tanto elementos ofensivos activos como medidas de defensa pasiva. A finales de la década de 1980, los 36 submarinos nucleares dotados de misiles balísticos de la Marina estadounidense contaban con 640 Poseidón mejorados y con SLBM Trident, cuyo mayor alcance proporciona al submarino una mayor maniobrabilidad. Esas naves englobaban un número creciente de submarinos mayores Ohio, cada uno de ellos con 24 misiles Trident; ICBM con bases en tierra y bombarderos tripulados formaban parte del Comando Aéreo Estratégico (SAC, Strategic Air Command) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con 1.000 ICBM y 378 bombarderos. Los silos subterráneos fijos albergaban tanto misiles Minuteman a combustible sólido como el nuevo sistema MX Peacemaker; este último, que utilizaba un sistema de misiles de carga múltiple (véase MIRV, Multiple-Warhead Missile System), estaba en principio diseñado para desplazarse entre un número de silos y así confundir al atacante potencial. La fuerza de bombardeo estratégico estadounidense, constituida sobre todo por bombarderos B-52 y carros de combate KC-135 para el reabastecimiento aéreo, se considera también vulnerable a un ataque de misiles y depende de sistemas de alarma avanzada para abandonar con rapidez aeródromos desprotegidos. En caso de un ataque nuclear, el salvamento de las autoridades militares y nacionales con capacidad de decisión se confía a la huida en un avión especial más que a un sistema de refugios subterráneos dispersos.
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SISTEMAS DE DEFENSA PASIVA
La protección de la contrafuerza estadounidense descansa casi por completo en sistemas de defensa pasiva para la vigilancia, evaluación y alerta ante un ataque de misiles. Ese esfuerzo se inicia con un vasto programa de captación de elementos para la inteligencia y el análisis con los que determinar la naturaleza de la amenaza. La información se recoge de diversas fuentes extendidas por el mundo, desde los satélites de extrema sensibilidad a los comunicados de prensa de los gobiernos extranjeros. La información sobre cualquier amenaza puede referirse al tamaño y las capacidades de una fuerza atacante potencial o cualquier tipo de medidas de defensa pasiva que puedan anular el efecto de la contrafuerza estadounidense. Basados en el análisis de la amenaza, los dirigentes del ejecutivo estadounidense, del Congreso y de las fuerzas militares colaboran en el establecimiento de un programa de defensa efectiva adecuado a las necesidades evaluadas.
El funcionamiento de la defensa aérea y espacial está encomendado al Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano (NORAD, North American Aerospace Defense Command), una organización conjunta de Estados Unidos y Canadá. El NORAD cuenta con el apoyo del Comando Aeroespacial Estadounidense (ADCOM) y del Comando de Defensa de las Fuerzas Aéreas Canadienses. El ADCOM cuenta, a su vez, con el apoyo del Comando Aéreo Táctico de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos (radares de defensa aérea, centros de control e interceptores), del SAC (alarma de misiles y sensores de vigilancia espacial) y del Comando de Comunicaciones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
El NORAD utilizaba una variedad de medios para controlar a las fuerzas provistas con misiles estratégicos de la Unión Soviética, que en un momento concreto a mediados de la década de 1980 consistían en 1.398 ICBM y 983 SLBM. Los aparatos de detección y seguimiento instalados por el NORAD engloban el radar y el sonar, rayos láser, artificios ópticos de alta resolución con iluminación natural o artificial, y sensores magnéticos, térmicos, químicos y acústicos. Semejante equipo puede estar localizado en tierra, en mar, en aviones o en satélites espaciales y, cuando se organiza como un todo mediante un control central para un conjunto específico de misiones, constituye un complejo defensivo. El más importante de estos complejos es el Sistema de Alarma Avanzada de Misiles Balísticos (BMEWS, Ballistic Missiles Early Warning System), una red de radares de alarma y seguimiento con bases en Alaska, Groenlandia y Reino Unido. Este equipo puede detectar un misil a una distancia tan lejana como los 4.800 kilómetros y dar la alarma de un ataque sobre Estados Unidos con 15 minutos de antelación. El BMEWS cuenta con el apoyo del Sistema para la Caracterización del Radar y la Averiguación del Perímetro (PARCS, Perimeter Acquisition Radar Characterization System), una antigua unidad de seguimiento del sistema de defensa de misiles balísticos Safeguard. El PARCS, que opera en el interior de Estados Unidos, es lo bastante poderoso y preciso como para conocer el número de cargas en aproximación y sus áreas de impacto concreto. La alarma ante el lanzamiento de SLBM se desarrolla mediante sistemas de radar que utilizan antenas de despliegue por fases, localizadas a lo largo de las costas del Atlántico, del Pacífico, Alaska y del golfo de México, en sustitución de los viejos radares semiautomáticos de defensa aérea en tierra. A todo ello se añaden los satélites de alerta avanzada con sensores para detectar lanzamientos de misiles y ayudar a establecer sus trayectorias.
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SISTEMAS DE DEFENSA ACTIVA
Dado que la amenaza representada por los bombarderos tripulados soviéticos fue decayendo de forma constante, las defensas aéreas de Estados Unidos se fueron reduciendo a la vez. Casi todas las baterías de misiles tierra-aire se desmontaron o se situaron en el extranjero, y la fuerza estadounidense de interceptación se redujo de los 40 escuadrones con que contaba en 1964 a los 5 a mediados de la década de 1980 (aumentados con las unidades aéreas tácticas y de la Guardia Nacional del Aire disponibles). Aún se mantienen cinturones de estaciones de radar como la Línea de Alerta Avanzada Distante (DEW, Distant Early Warning) en el norte de Canadá, que proporcionan información relativa a un ataque aéreo convencional, mientras que el reciente Sistema de Vigilancia Conjunta (JSS, Joint Surveillance System) coordina la vigilancia y el seguimiento de todos los objetos que sobrevuelan el espacio aéreo estadounidense a través de ocho centros de control regionales. El JSS es dirigido de un modo conjunto por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Administración Federal de la Aviación, tanto para la defensa como para el control aéreo. La defensa aérea cuenta con la significativa ayuda representada por el avión E-3A que dispone del sistema aerotransportado de detección y control (AWACS, Airborne Warning and Control System), que es, de hecho, una estación de radar volante.
Estados Unidos no cuenta con ningún sistema operativo de misiles antibalísticos activos (ABM, Antiballistic Missile). Los tratados sobre ABM de 1972 y 1974 autorizaban un despliegue limitado de tales sistemas en Estados Unidos y la Unión Soviética, pero ninguno de los dos países recurrió a la ejecución de tales previsiones. De hecho, se clausuró el sistema ABM Safeguard en Grand Forks (Dakota del Norte) para la protección de los radares PARCS. Los misiles ABM Golash soviéticos, localizados en las inmediaciones de Moscú, sólo tenían una capacidad limitada. Mientras que los ABM estadounidenses acrecentaban la protección de las localizaciones de ICBM y radares, el despliegue paralelo de ABM por parte de la Unión Soviética tendía a reducir cualquier ventaja defensiva, y su construcción, mantenimiento y desarrollo hubiera llegado a ser muy costoso para ambos países. A comienzos de la década de 1980 Estados Unidos consideró la reapertura de los silos de ABM y el uso de unos nuevos misiles tipo impacto, de elevada precisión, concebidos para reemplazar a las versiones de tipo nuclear utilizadas por el sistema Safeguard. La prioridad se concedió, sin embargo, al desarrollo del Peacemaker MX y al Programa para el misil ABM, dentro de las previsiones del plan de Iniciativa de Defensa Estratégica.
Los sistemas estadounidenses de defensa más efectivos son los utilizados por la Marina para detectar y destruir submarinos capaces de lanzar misiles balísticos. A los sonares montados en destructores y fragatas se añade ahora el despliegue de sonares arrastrados debajo del agua, que rechazan las corrientes térmicas de distorsión y eliminan las falsas reverberaciones y otros trastornos. Los helicópteros para el transporte aéreo capaces de sumergir pequeños equipos de sonar, las balizas de sonar abandonadas y los submarinos de alta velocidad equipados con sonar contribuyen también a acrecentar las posibilidades de detección. Los radares de alta sensibilidad instalados en aviones y barcos pueden localizar en la superficie del mar pequeños objetos, como periscopios, y los aviones dotados de detectores de anomalías magnéticas (MAD, Magnetic Anomaly Detectors) son capaces de percibir pequeñas variaciones causadas en el campo magnético terrestre por grandes objetos metálicos, como las naves submarinas. Una vez detectados, los submarinos pueden ser atacados con una variedad de armas, desde las cargas nucleares de profundidad lanzadas con misiles, a los torpedos guiados por radio y lanzados desde barcos o helicópteros. Sin la alarma adecuada a un ataque inminente, es muy poco lo que estas fuerzas pueden hacer para impedir que los submarinos lancen un primer golpe de ataque con misiles.


jueves, 17 de febrero de 2011

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